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Wednesday, April 2, 2025

Mi nombre en su coqueta


(around 1991). Salía de la casa de Agramonte (Ignacio), E pasaba en ese momento, nos saludamos, puse en su mano la credencial del evento al que había asistido.

(aproximadamente) A los dos años de ese encuentro, se fue de Cuba. Fui a su casa a despedirle. Por razón que no recuerdo, pasé un momento a su cuarto, ella no estaba en ese instante en ese espacio. Me sorprendí al ver en una esquina del espejo de su coqueta, atrapado en el marco, aquél pedazo de cartón con mi nombre.

Nunca nos lo dijimos, nunca nos besamos. (JEM)

La Gloria City en la memoria de una antigua moradora (por Carlos A. Peón-Casas)



Mollie Jumper, pudo perfectamente encarnar a cualquier personaje de la mítica conquista del oeste norteamericano, pero su aventura personal pioneering junto a un grupo de norteamericanos en la naciente colonia de nativos norteños en tierras de Camaguey, es tan singular como aquellas primeras experiencias de expansión territorial hacia el oeste de la frontera de los Estados Unidos.

Mollie vino a las playas camagüeyanas a bordo del vapor S.S. Esperanza en Octubre de 1909. Había embarcado en Nueva York, junto a su madre, el destino inicial fue el puerto de Antilla, pero de allí hicieron ruta a Nuevitas. Su destino final: La Gloria City la entones incipiente comunidad de norteamericanos interesados en el cultivo de la tierra en lo que seria una prospera experiencia posterior.

Su primera mirada a Nuevitas tiene un valor significativo en cuanto a memoria retrospectiva, dice así la cronista en esta pieza rememorativa escrita muchos años después en un diario norteamericano:
Después que pasamos la aduana, visitamos la ciudad. La mayoría de las casas están rodeadas de jardines floridos. Las tiendas eran atractivas con su variada oferta de productos foráneos. Cerca de la Iglesia Católica ubicada sobre una colina hallamos un cementerio, en el cual un hombre desenterraban huesos en una tumba abierta. Al preguntarle por su labor nos dijo que la renta de 20 pesos por el sitio se había extinguido, por lo que aquellos restos fueron lanzados a una pila cercana a la tapia(1).
Luego de pasada esa noche, la viajera continuó rumbo a su destino. Para ello navegaron a través de la bahía, para alcanzar Puerto Viaro, por entonces el puerto de desembarco mas cercano a la colonia de la Gloria, distante unas cuatro millas. De allí, a lomo de mulas, alcanzaron el villorio que ya para la época contaba con una calle principal que llamaban Avenida Central, y que corría de norte a sur. Su descripción de la naturaleza circundante destaca por su admiración ante la novedad del paisaje, oigámoslo en su voz:
El viaje en mula fue muy interesante, el follaje circundante era muy distinto la dejado en casa, los arboles florecidos e incluso los arbustos y el pasto lucían distinto. Había orquídeas en los arboles, muchas de las que luego trasplantamos en nuestro patio.
Lo colonia de entonces, a su llegada acomodaba unos cientos de colonos, su extensión era de una milla cuadrada, pero su estado era muy parecido al de diez años atrás. Se destacaban dos iglesias principales, una Metodista y otra Episcopal. Igualmente existían tres asociaciones sociales, una escuela cubana, y otra norteamericana. Ya igualmente para entonces, existía un pequeño central, un hotel y establecimientos comerciales, incluyendo una panadería y una tienda de expendio de licores.

A su llegada la nueva colona se acomodó con su hermana y esposo, que les habían antecedido en la aventura, pero pronto compro un lote de tierra de 100 por 150 pies, por el precio de 150 dolares y allí construyo su casa, con espacios para la enseñanza y practica musical. Allí impartía lecciones de violín, piano, mandolina y guitarra. Con el tiempo llegaron a formar una orquesta que en sus minutos mas prósperos tuvo 15 instrumentos y todos los músicos eran vecinos del villorio. Nuestra heroína era, igualmente profesora de baile, de tal modo sus lecciones eran muy solicitadas.

La vida económica de la colonia se hizo mas y mas próspera con la llegada de nuevos colonos, a partir de entonces no solo se sembró caña, sino que florecieron las plantaciones de cítricos que darían tanta fama al valle de Cubitas, sobre todo por las naranjas y toronjas. La autora cuenta como abundaban otras frutas en los alrededores:
Muchas frutas deliciosas son cosechadas alrededor de la Gloria: frutabombas, cocos y aguacates Las piñas alcanzaban hasta catorce libras. En los primeros tiempos era costumbre que un grupo de nosotros fuera a caballo a una cercana plantación a recoger y empacar fruta, y luego volver a galope a casa.
Nuestra testimoniante vivió en carne propia los azotes del furiosos huracan del 32 que arrasó literalmente con la villa, y del que ella deja aquí su muy revelador testimonio:
La mañana del martes 9 de noviembre de 1932 amaneció despejada, pero una incesante bandada de palomas salvajes, nos sobrevolaban como segura señal de peligro. Cerca de la medianoche el viento comenzó a soplar, y el barómetro continuo bajando. Al amanecer un aviso telegráfico dio cuenta del paso inminente del huracan en una hora y media. El aire era del color del plomo cuando las casas comenzaron a derrumbarse. Los cubanos, norteamericanos y alemanes, permanecimos en un frágil porche por mas de dos horas mientras las ráfagas de viento alcanzaban los 150 km.
La historia del emplazamiento empezaba a declinar, como consecuencia del huracán, mas de la mitad de los norteamericanos perdieron sus propiedades, incluida la cronista, la mayoría de aquellos arruinados colonos se mudaron a la Florida y a otros territorios en Estados Unidos. Los cubanos ocuparon las ruinas y construyeron sus propias viviendas, la autora junto a un resto mínimo de norteamericanos persistieron en quedarse.

Nuestra testimoniante vivió en La Gloria por cuarenta años. Y sus experiencias vitales se entrelazaron con mas de un suceso de la vida local y nacional, y que sin dudas serán parte de otra interesante crónica rememorativa. Luego de la muerte de su madre, su hermana y cuñado, nos dice nuestra memoriosa cronista que creyó acabada su experiencia cubana, a la que puso fin el 1 de Agosto de 1948.



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1. "Mollie Jumper Led An Adventurous Life, 40 Years of it In Cuba". Lewiston Journal Magazine. Saturday May 16, 1959.



Monday, March 31, 2025

Un buen recuerdo


Le conocía de Camagüey, nos reencontramos cuando a Miami llegué. Tiene dos hijas, en esos momentos muy jóvenes.

En los primeros días de la relación, me anunció que sus hijas nos invitaban a una cena familiar.

Ellas cocinaron, pusieron la mesa, todo elegante, todos elegantes. Mamá-novia, las dos jóvenes, y yo. Tuvimos una conversación-interrogatorio, que condujeron de manera exhaustiva, pero en extremo educada y agradable.

Disfruté la cena, la conversación y aprobé el "examen". Es un buen recuerdo (entre otros, de aquel noviazgo), que bien recuerdo. (JEM)

Wednesday, March 26, 2025

Natalio Galán, de Camagüey, sin escalas, al parnaso de la música cubana. (por Carlos A. Peón-Casas)

Natalio Galán, Salón de Actos de la
 Biblioteca Nacional José Martí,
31 de marzo de 1960. Foto Colección BNJM
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Me anima a este recordatorio de musical impronta, la lectura por estos días de un imprescindible libro de Guillermo Cabrera Infante: Mi música extremada, que deleita y deslumbra mi incesante afán por novedades de cultura cubensis, en este mi siempre deseado minuto miamense.

De pronto, entre tantas rememoraciones del genial autor de Tres tristes tigres, en este compendioso tratado musical de nuestra isla, se nos presenta este camagüeyano de singular prosapia musical como intérprete, compositor e investigador inveterado, aunque a decir verdad, mejor conocido en el exilio que en su paterno lar, por aquello bien sufrido de que nadie es profeta en su tierra.

Muy joven aún, por su indudable capacidad, se convirtió en activo colaborador de Alejo Carpentier a la hora de dar a conocer aquel en 1946, su renombrado tratado musicografico “La música en Cuba".


Cabrera Infante nos lo presenta en la plenitud de su bien ganado pedigree. Es por ello que dejó al lector en posesión de este raudal de detalles en los que me confieso deslumbrado, y con los que de paso, curo mi ignorancia supina sobre tan significativa biografía de un coterráneo príncipense:
Nuestro Natalio hizo el viaje al revés: del descubrimiento de la música popular hacia la composición formal y de vuelta a la música popular. De clase media y de provincias (la de Camagüey en la zona ganadera de Cuba), Galán emigró a La Habana y vivió en la miseria pero no en la duda y conoció ese infierno en invierno y guiado por Virgilio Piñera, que era una vocación viva. Una nueva emigración lo llevó a Nueva York. Al triunfo de la revolución regresó a Cuba… fue crítico musical del periódico semioficial Revolución, estrenó varias composiciones (ópera, danza, orquesta), vivió humilde y desilusionado moral y musicalmente, escogió el exilio como otro compás de espera o de silencio…
 
Galán es, además de músico y escritor, uno de los bailarines cubanos mejor dotados que he tenido el privilegio de conocer… Al mismo tiempo sus conocimientos de armonía clásica, romántica y moderna le han permitido la escolaridad más rigurosa… Nunca la música como objeto de investigación científica o, peor aún, de manipulación política: el tiempo del metrónomo, no el oportunismo, la perfecta afinación de su instrumento, nunca la demagogia... con su bitácora sonora ha trazado Galan un preciso mapa cultural, que tiene al acabarlo, la forma de una partitura y contiene el sonido de un son, tal vez la más cubana de las sonoridades inventadas en la isla... Esa historia y esa música se llama ahora Cuba y sus sones… De este libro como de su autor, si se puede decir … que tiene musica dentro. Lee, lector. O mejor oye.

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Notas tomadas de Mi música extremada. Guillermo Cabrera Infante. Edic de Rosa M Pereda. Espasa Calpe, Madrid, 1996. pp 73-75.

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Natalio Galán Sariol estudió piano en Camagüey con el maestro oriundo de Nicaragua, Luis Aguirre. Para 1936 se trasladó a La Habana para estudiar en el Conservatorio Municipal de Música, donde fue discípulo de Virginia Fleites y de José Ardévol.

En 1947 se fue a residir a Nueva York, para continuar estudios, en esta ciudad recibe clases de orquestación y técnicas musicales contemporáneas.

En 1955 Natalio Galán Sariol compuso la ópera El paseo, elaborada a partir de las fórmulas rítmicas del son. 

Sus dos partituras más importantes son la ópera Los días llenos y Variaciones, para pequeña orquesta. Además, es autor del libro Cuba y sus sones, 1983.

Junto a Harold Gramatges, Virginia Fleites, Argeliers León, Hilario González, Dolores Torres, Serafín Pro, Edgardo Martín, Gisela Hernández, Julián Orbón, Enrique Bellver y Juan Antonio Cámara perteneció al llamado Grupo de Renovación Musical. (Información tomada del website del Directorio de Música Cubana)

Monday, March 24, 2025

La Iglesia Católica camagüeyana vuelve a ser víctima de la delincuencia


Nuevamente la Iglesia Católica camagüeyana ha sido víctima de la delincuencia. En esta ocasión han robado en la Casa Museo Mons. Adolfo Rodríguez, primer arzobispo de Camagüey y Siervo de Dios.  El inmueble está ubicado en la calle Cisneros # 104. 

La colección del museo, incluye objetos relacionados con el Prelado y objetos religiosos significativos del andar de la Iglesia Católica local camagüeyana. 

Según me informan desde Camagüey, sustrajeron el Rosario que usaba Mons. Adolfo en su día a día. Una espada donada por los Caballeros de Colón. Un balance de madera y pajilla, balances de aluminio y un equipo de música. (JEM)

Wednesday, March 12, 2025

La Escuela Municipal de Niñas en Puerto Príncipe. ca.1868. (por Carlos A. Peón-Casas)



En la ciudad del Príncipe no sólo se educaban los varones, que contaban a saber por aquella época con al menos cuatro buenos colegios: el San Casiano, el San José, el San Ignacio de Loyola, y el San Ramón.

Las niñas también contaban con el suyo nombrado el Santa Isabel, y localizado por entonces en una casa recién construida en el número 45 de la calle de San Juan, hoy Avellaneda.

Estaba regentado por Doña Basilia Catoira de Ocampo, natural de Pontevedra en España y entonces con 40 años de edad.

Tenía por ayudante a la Srta. Dolores Agosto y Betancourt, natural de Puerto Príncipe y de 21 años de edad.

Otros colaboradores eran Don José Manuel de la Torre, también oriundo de la ciudad príncipeña, y el Sr. Don Alfonso Miari, italiano de origen.

Se nos dice además en la fuente que consultamos: la Guía del profesorado Cubano de 1868 a cargo de Pablo Guerra, que el sueldo de la directora era de 50 pesos mensuales que se aclara eran pagados "con muy poca regularidad".

El colegio que poseía condiciones muy ideales para su función por "su capacidad, arreglo, luz y ventilación", recibía alumnas gratuitas y pensionadas, estas últimas abonaban 2 y 3 pesos mensuales. El pago del alquiler del local era de 40 pesos mensuales y lo abonaba la Directora.

El mobiliario era sin embargo escaso, no acorde, "por su escasez y mal estado a las condiciones de la escuela". La asignación para reparaciones era de solo 6 pesos al año.

La matrícula era de 50 alumnas municipales y 2O pensionistas, de ellas 2 internas.

El currículo de la enseñanza era impecable para la época. Constaba de clases diarias de:
Lectura en prosa y verso, Escritura (forma inglesa), Costuras, bordados y tejidos y Lecciones de Memoria. Cuatro veces por semana: Gramática y Aritmética. Tres veces por semana: Dibujo Lineal y Música. Dos veces por semana: Geografía Universal y de la Isla, Religión, Moral, Urbanidad y Economía Doméstica. Una vez a la semana: Historia de Cuba y de España.
La escuela tenía una asistencia diaria promedio de 56 niñas.

La institución databa en la ciudad del año 1856. Cuando su primitiva directora se ausentó en 1863, asumió la actual que era hermana de la anterior.

Wednesday, March 5, 2025

Las Escuelas Pías de Camagüey, en la memoria de dos ilustres ex alumnos. (por Carlos A. Peón-Casas)


Recuerdo de la inolvidable labor educativa de las Escuelas Pías de Camagüey, en la memoria de dos ilustres ex alumnos.


por Carlos A. Peón-Casas



Un amable recuerdo de esta elogiosa institución educativa regentada desde los años iniciáticos por sus fundadores los Padres Escolapios en el otrora Puerto Príncipe, de 1858, y en el Camagüey de después, y que se nos alude, desde una publicación local: el Directorio Social en su edición de 1949.

Es la memoria inolvidable de dos de sus ex alumnos: Enrique José Varona y Mariano Aramburo.

Dos camagüeyanos natos, igualados en prosapia y distinción en erudición y talentos, en un devenir que los marcó con signo dorado para la mejor memoria de la patria cubana.

Pero sin dudas, impregnados igualmente para la vida por el espíritu, el tesón y la fe que aquel Colegio supo imprimirles a sus educandos por toda una centuria.

Varona nacido en 1849, y Aramburo en 1870, tuvieron cada uno en su minuto vital, guardaron para siempre, la experiencia educativa en aquel plantel, hasta verse felizmente graduados como bachilleres.

Sus testimonios, recogidos oportunamente y publicados en esta página rememorativa que hoy repasamos y compartimos con el amable lector, son un amable recordatorio de aquella impronta educativa con que los Padres Escolapios distinguieron a sus educandos, en aquel Camaguey:
A medida que los años pasan y la edad avanza, los recuerdos de la niñez se consolidan y llegan a ser inalterables. La memoria de nuestro Camagüey, en lo mejor de aquel período, están penetradas del ambiente de la Escuelas Pías, a la que puedo llamar mi Alma Parens, pues en ella se abrió mi mente a la contemplación del vasto mundo espiritual…

…allí aprendí a amar el estudio, panacea en las tormentas de mi vida azotada por las borrascas políticas, allí se templó mi espíritu por la admiración de los granes iniciadores de la humanidad

En mi vida posterior, no encuentro sino, el desarrollo de los gérmenes plantados por mis maestros de la Escuela Pía, los cuales supieron ponerse a tono con mi alma, que pugnaba por tener alas. Voló, después, quizás muy lejos…Pero nunca he perdido de vista aquel remanso espiritual, que envuelve un halo de luz de aurora.

Con toda efusión de mi pecho, envío a las Escuelas Pías este mensaje de perenne gratitud. 
Enrique José Varona. 
Habana, 20 de Enero de 1930.


Es lo cierto- y en decirlo no puede haber ofensa ni desamor para nadie-que de cuantos institutos religiosos han trabajado durante la última centuria en esta porción de la divina viña con ser todos tan esforzados, tan meritorios y tan sanos, quizás ninguno sea tan popular, tal vez ningún otro haya logrado arraigar tan profundamente en la entraña de Cuba, como la democrática Escuela Pía, cuya llaneza constitutiva y cuya sencillez casi tan familiar tanto cuadran y convienen a la idiosincrasia de nuestro pueblo.

Don Mariano Aramburo.

Wednesday, February 26, 2025

Recordando al Dr. Manuel Beyra Alemañy (por Carlos A. Peón-Casas)


El Hospital Infantil de San Juan de Dios de Camagüey. Emotiva rememoración por el Dr. Manuel Beyra Alemañy en 1959.
(In Memoriam)

por Carlos A. Peón-Casas


Tenemos a nuestra vista un emotivo artículo intitulado Lo que debiera ser el Hospital de San Juan de Dios que firmara, para el diario local El Camagüeyano, el Dr. Manuel Beyra Alemañy, en marzo de 1959.

Se trata de un texto puntual y oportuno para aquel minuto, donde el ya bien reconocido pediatra, no solo aludía a la dedicada labor de aquel centro en pos de salud infantil de la otrora ciudad y provincia camagüeyana, sino que igualmente apostaba por el futuro de su imprescindible labor.

Del Dr. Beyra, y de su impronta como galeno formado en la prestigiosa Universidad de la Sorbona, en Francia, no es nunca suficiente lo que se puede decir, ni lo que esta comarca le ha de agradecer siempre, por su entrega total no solo al sacerdocio inefable de la medicina bien entendida y mejor vivida, sino igual y mejor, por la aparejada constancia como católico práctico, y forjador de una familia ejemplar, y como formador indiscutido de una escuela de pediatras que lo relevaron en el tiempo en esta ciudad, y en tantas partes de este mundo plural.

La dedicada labor del Dr. Beyra, como la de otros inspirados doctores camagüeyanos, en aquel entonces Hospital de San Juan de Dios(1), estaba totalmente exenta de remuneración, y lo hacían estrictamente, como abnegado servicio humanitario.

La institución que fungía como el único hospital pediátrico público, de su tipo en la ciudad y la provincia, al cuidado de un Patronato, tomaba a su cargo, con un precario fondo, a cuanto niño necesitado de sus cuidados se presentase. La orden religiosa de las Carmelitas Descalzas Misioneras, ofrendaban igualmente sus amorosos cuidados como eficientes colaboradoras en aquel hospital.

El texto ya citado, y que reproducimos casi in extenso, como oportuno cierre, sirve para puntualizar, lo que ya llevamos dicho, y que realza como oportuna crónica, desde el testimonio del Dr. Beyra, los aportes indiscutidos de aquella benemérita institución que tanto hizo por la salud de los infantes de Camagüey.
Nadie puede dudar de la gran obra social que viene realizando desde hace varios años nuestro Hospital Infantil San Juan de Dios. 
Si no estuvieran allí para aseverarlo todas esas estadísticas que en diversas ocasiones se ha preocupado en hacer publicar el Patronato que rige este Centro y su Director, compañero Dr. Oscar Ortiz Machado, estarían siempre para confirmarlo, los miles de niños, que, a Dios gracias, viven hoy porque encontraron allí la salud perdida. 
No hay un lugar en la Provincia -y aún hasta fuera de ella- donde no se conozca esta magna labor. 
Por eso, porque es buena, porque la ciudadanía tiene conciencia del bien que realiza, es que con tanta generosidad siempre ha contribuido a su sostenimiento. Sin esta cooperación del pueblo nada podría haberse logrado. 
Se hace mucho, cuando con recursos limitados se salvan cientos de vidas como se ha hecho aquí. 
Se hace más, cuando no solamente nos quedamos limitados a eso, sino que todavía, como sucede en nuestro Hospital, se aprovecha la reclusión de estos niños para instruirles durante su hospitalización, como lo hacen maestras devotas que a esto dedican su actividad entre nosotros. ¡Qué espectáculo más conmovedor que aquel de contemplar a aquellas maestras junto a ese alumnado excepcional (…) 
Se hace mucho cuando se les devuelve la salud: se hace mejor cuando además se les da instrucción y se les divierte. Pero se hace inconmensurablemente más todavía cuando se les da “amor”, que a veces- ¡Angelitos! -medican inconscientemente en una caricia que añoran por instinto pero que a lo mejor no conocieron nunca porque son- “les oiseaux tombés du nid”- “pajaritos caídos del nido” como los llamó el poeta… 
Y este amor, este filtro maravilloso que lo cura todo, lo derraman a cántaro en este Hospital, especialmente, esas abnegadas monjitas de la Orden de Carmelitas Descalzas Misioneras, ángeles del Cielo hecho carne para mitigar y reparar con el amor-y por el amor-la insensibilidad y egoísmo nuestros. 
Está bien todo cuanto se hace: Está, pero que muy bien todo lo que se ha hecho- Pero no está hecho todo lo que debe hacerse(2).

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  1. El hospital tuvo como especial inspiradora a la Sra. Julieta Arango. Su fundación data del año 1949. En Directorio Social de Camagüey. Primera Edición. Época de 1949. p. XXXI
  2. El Camagüeyano. 25 de marzo de 1959.

Wednesday, February 19, 2025

Amelia Earhart estuvo en Camagüey (por Carlos A. Peón-Casas)


Para muchos en la ciudad, su nombre no diría hoy mucho, y quizás poco o nada para los que habitaban la ciudad de los tinajones en la siempre recordada década de los años veinte, del pasado siglo.

Sin embargo, Amelia Earhart era ya para entonces una mujer famosa. Fue la primera aviadora que logró “saltar” sobre el Atlántico en 1928, aunque en el vuelo la acompañaran dos pilotos, y que luego repetiría la hazaña, esta vez en solitario, en el año de 1932.

Su presencia en Camagüey, aunque acaso sólo fuera en una corta escala aérea, fue realidad el 9 de enero de 1929. Era el día en que la Pan American, inauguraba un servicio aéreo con escalas entre las ciudades de Miami y San Juan en Puerto Rico.

Camagüey en tal época, y como luego seguiría siendo en años sucesivos, era un punto de parada imprescindible en el tema de las comunicaciones aéreas desde la costa este de Estados Unidos, para enlazar con destinos en Suramérica y el Caribe, y fue junto con la Habana y Santiago, una de las paradas de aquel primario vuelo.

El itinerario completo era Miami-Habana-Camagüey- Santiago de Cuba-Puerto Príncipe- Santo Domingo-San Juan, y viceversa.

Para la época ya la Pan American era propietaria de los terrenos del campo de aviación en la ciudad en el lugar que hoy conocemos, pues antes hubo un primitivo campo de aviación en lo que hoy ocupan las barriadas de Garrido y La Zambrana. El vuelo fue llevado a cabo en un flamante Fokker trimotor(1), que ya era un success de la aviación de su tiempo aunque sólo podía transportar a diez pasajeros.

Amelia Earhart, fue la designada para pilotear aquel vuelo inaugural, y quien por necesidad pisó suelo camagüeyano dos veces, a la ida y a la vuelta de aquel atrevido itinerario.

Hasta donde sepamos, no hubo una reacción de la prensa de aquel minuto, destacando el hecho, ni acaso una mención de la presencia de la ya famosa aviadora norteamericana, quien capitaneaba la nave aérea que sobrevoló la ciudad de entonces, sin que sus habitantes pudieran imaginar que quien regia los destinos de aquella aeronave a, la que muchos desde tierra, mirarían con no poca curiosidad, era nada más y nada menos que una mujer.


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  1. Todos los datos citados aparecen recogidos en Índice Histórico de la Provincia de Camagüey. 1899-1952. Instituto del Libro, La Habana, 1970.

Wednesday, February 12, 2025

Me encantaba. No le dije.


Me encantaba, eramos amigos, no le dije. De esa manera transcurrieron varios años.

Una mañana, cruzando de la esquina de lo que fue el Mogambo hacia el Parque Agramonte, de sopetón me dijo: "Joaquín, siempre me has gustado". La miré, respiré profundo, suspiré, miré al Cielo, le respondí: "mejor no me lo hubieras dicho". En esos momentos yo estaba en una relación, y por su lado, era cercano a su novio. Esa fue toda nuestra historia de amor. Nada (quizás mucho).

He vivido esa situación (de manera parecida) en otras ocasiones. Mujeres deseadas (a las que por diferentes razones, no me les acerqué), que no imaginé, les he atraído, me lo han dicho en el paso del tiempo (ya son 56 años andando) ... Los resultados de esas confesiones han sido diversos. (JEM)

Santa Lucía en lontananza. Una mirada al Santa Lucía Yatch Club... (por Carlos A. Peón-Casas)


En verdad el primitivo espacio de aquella experiencia marinera en la zona de playa conocida como Tararaco, no dista mucho de su actual fisonomía, si solo aludimos al edificio primigenio.

Con más o menos añadidos, y algun que otro reacomodo de espacios y funciones, subsiste hoy día como hotel, pero sin yates anclados en su ya inexistente atracadero, ni el acaso glamour de regatas, u otras celebraciones afines a un sitio tan particular...


Aún en el tiempo, conserva en el impoluto granito del piso de aquel otrora club náutico, el logo alusivo a su antigua función.

Postal. Año 1958
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Los yatistas provenían de Nuevitas o de otros sitios, accediendo al bello entramado de la bella playa interior por la zona de la Boca, o las pasas navegables que cruzan el interminable farallón del arrecife que protege a la playa, y que es continuidad de rompientes y espumas a lo largo de su extensa geografía.

Luego se le añadiría un bloque de habitaciones anexo que lo dotaba de suficientes acomodaciones para los yatistas visitantes y sus familias.

Pero el club cesaría en sus funciones originales intespestivamente... y luego ni yates ni yatistas... never more...

Entrada a la carretera de la playa,
conocida como el "entronque de Santa Lucía".
Foto actual
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Y no sería al parecer aquel el único de los clubes proyectados para los tempranamente parcelados 23 km de playa de Santa Lucia, que ya para la época de mediados los años 50, se consolidaba según los anunciantes como "la playa más bella de Cuba en la costa norte de Camaguey", a soló 114 kms de la ciudad agramontina, en un proyecto carretero, derivado de la ya existente a Nuevitas, que la acercaría a la ciudad atravesando primigenios caminos de antiguas propiedades ganaderas y agrícolas en la zona de San Miguel y Camalote.


Muchos otros estaban pensados para las Asociaciones que así lo requirieran. Igual se sumarían centros comerciales "con todas las comodidades de la ciudad", y una zona estrictamente residencial "con solares saliendo directamente a la playa, y con frente a calle, para el tráfico motorizado." Un sueño de los camagüeyanos convertido en realidad, según  anuncio pagado por Cia. Territorial Porro Primelles S.A. General Gomez 205 en Directorio Social de Camagüey Edición de 1960.

Del antiguo proyecto el Yatch Club devino en villa de alojamiento del INIT. Algunas exiguas casas particulares se sumarían igualmente como opciones de alojamiento a los temporadistas. En la zona de la Boca y en punta de Ganado, se localizaron igualmente algunas casas de veraneo y de pescadores.

Santa Lucía sería por muchos años, hasta ya mediados los setenta del siglo XX, solo la sucesión de un largo y muy bello playazo de mucho sol, arenas intocadas de pristina finura, y la sombra amigable de los pinos, con tanta o igual fama como Varadero, salvando cualquier distancia...

Foto actual tomada de internet
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Un paraíso para cualquier hijo de vecino de la mediterránea y siempre alejada del mar: la ciudad príncipeña, ni tan santa, y sin puerto, y sin mar... como jocosamente la bautizara nuestro Lugareño.

Fotos actuales de Tararaco.
Cortesía de Carlos A. Peón-Casas

Tuesday, February 11, 2025

Snob (un poema de la camagüeyana Carmen Cordero. Año 1935)


Tejiendo de mi sueño una guirnalda
me paso en mi "chaise-longe" la tarde entera,
hay rumor de ramajes allá afuera
y un celaje purpúreo, azul y gualda.

Cigarrillos egipcios, y en mi espalda
tengo almohadas y pieles de pantera;
me he soltado la luenga cabellera
que resbala a la alfombra, con mi falda.

En un ángulo oscuro de la estancia
un humoso y dorado pebetero
esparce en el ambiente acre fragancia.

La radiola deja oir su eco postrero
y yo en tanto esperándote con ansia
entre tanto "snobismo", casi muero...


Texto tomado de Bohemia. Octubre 1935.

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Ver en el blog

Wednesday, February 5, 2025

Camagüey in my mind. (por Carlos A. Peón-Casas)


Desde la distancia de esta península floridana que es preludio inevitable del continente que aún nos queda inexplorado… remontó la fecha de este mítico febrero, y aludo a mi ciudad de origen, la villa remota y sugerente, fugaz, como un soplo, singular y perenne para los presentes, que la malviven, y aun más para los ausentes que la recorren de memoria, y la sufren por igual…

La recuerdo hoy con un verso simple, donde la reconozco imprescindible en el asombro siempre recurrente de sus nostalgias mejores.

La recorro sin ambages y le dejo mi voz y mis ansias como cada primera vez...

Sin amparos, sin murallas suficientes que circunden su glorioso entramado, extensa en su mediterráneidad soñolienta, que se hace infinita por sobre la aún innombrada sabana que ralea en su verdor, y llega a tocar en su inmensidad aquel mismo e iniciático mar, por donde la descubren y renombran, sin pudor una y otra vez…

La recorro casi noctámbulo por esos mismos callejones polvorientos donde ha yacido tantas madrugadas borracha de sueños y anhelos, forjando en cada abrazo furtivo una leyenda donde perpetuarse por sobre cualquier desmemoriado desaliento, y al final, o al principio, asomarse furtiva para quien quiera contemplarla, en el espejo prístino de sus ganas…

En Miami, a dos de febrero de 2025.

Sunday, February 2, 2025

¿Cuánto permanece del Camagüey?


Esta imagen muestra el área de la ciudad de Camagüey declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en el mes de julio de 2008.

En esa fecha el sitio web de la Oficina del Historiador de Camagüey registraba un total de "2 843 inmuebles civiles y domésticos". Desconozco cuantos quedan en pie, sin peligro de derrumbe, en este 2024, para celebrar el 511 cumpleaños de la ciudad. (JEM)


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"El núcleo más antiguo del centro histórico de la ciudad (Patrimonio de la Humanidad), abarca 54 hectáreas, está compuesto por 80 manzanas y en él residen 8 180 habitantes; posee 13 plazuelas y siete plazas, que acogen a seis templos católicos y 2 843 inmuebles civiles y domésticos.

El centro histórico camagüeyano, el mayor de Cuba, abarca en total unas 276 hectáreas." (Información tomada del website de la OHC)


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Imagen tomada del Adelante

Camagüey celebra su 511 cumpleaños (por Joaquín Estrada-Montalván)


La tradición local registra el 2 de febrero de 1514 como el día de la fundación de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, en Punta de Guincho (luego se trasladó a la orilla del río Caonao y por último a su emplazamiento actual).


La fecha coincide con la Fiesta Católica dedicada a la Virgen de la Candelaria, Patrona de Camagüey. Esta devoción tiene su origen en Tenerife, Islas Canarias.


Por consenso esta es la fecha seleccionada para celebrar el aniversario de la Ciudad, no existe el dato exacto que permita fechar el momento real, en el que la Cruz fue plantada por estos lares.


Camagüey tierra de leyendas, no hace mucho caso a historiadores, amantes de la certeza, que insisten tenazmente en aclararnos que quizás estemos equivocados. La ciudad prefiere y disfruta la duda romántica y la nebulosa del misterio. (JEM)



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Imagen tomada del website


Wednesday, January 29, 2025

Carolina Fernández del Castillo, Cocola: la discípula camagüeyana de Martí. (por Carlos A. Peón-Casas)


Las noticias sobre esta singular mujer, discípula del Maestro en los años de su emigración neoyorquina, cuando junto a su familia, y por causa de la guerra del 95, cruzara hasta el frío y norteño territorio, nos llegan por intermedio de una entrevista que Gonzalo de Quesada y Miranda publicara, en Bohemia en 1935.


Para entonces, la entonces la que fuera muy joven discípula del Apóstol, frisaba la séptima década de su vida, y estaba casada con Emilio Cassi, periodista de origen italiano, amigo personal del cronista, y quien junto a los rough riders de Roosevelt, protagonizara hazaña de valor durante la toma de la Loma de San Juan en la emblemática acción a las puertas de Santiago de Cuba.

La estirpe camagüeyana de Carolina, Cocola para sus íntimos, era de rancia prosapia. Asi nos lo hace saber el cronista:
… su madre, Doña Angela Castillo y Agramonte, parienta cercana del Bayardo centauro Ignacio Agramonte, de los Cisneros Betancourt, de los Quesada; la figura de su padre, Miguel Fernández Ledesma y de Céspedes, de noble linaje español, pariente de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria.
La cercanía neoyorquina de Cocola con Martí se urdió desde el destino. Su padre, prisionero de los españoles en la acción de Guaicanamar durante la Guerra Grande y donde  combatió a las órdenes del general Ángel del Castillo y Agramonte, fue conducido a Puerto Príncipe para ser fusilado, pero por intermedio de un influyente amigo de la familia, se le obtuvo la conmutación de la pena por la de cadena perpetua.

En el presidio político conoció al joven Martí. Junto al adolescente compartió las premuras de la durísima cárcel, y compartió con generosidad los alimentos que solo los adinerados podían conseguir a los reos, sufragándolos de su bolsillo, gesto que Martí jamás olvidó.

La vida los distanciaría cuando el prisionero Fernández fuera conducido al presidio de.Santoña en África, de donde lograria escapar y finalmente alcanzar tierras de libertad en Nueva York donde se asentó.

La casa de don Miguel Fernández y de su familia en Nueva York sería destino de encuentro.

Al decir del periodista:
un verdadero hogar de tan hondos afectos que cuando su amigo murió, en 1891 le escribió a su viuda y a su hija: 'Mándeme Angela, mándeme Cocola, que en estos momentos de su inmenso y justo dolor, soy para ustedes todo corazón'
En aquella casa fue donde Cocola hubiera de conocer a Martí, y “convertirse en pura discípula de sus elevadas prédicas”. En palabras de la propia Cocola a Gonzalo de Quesada y Miranda, compartía sus vivencias:

Siendo una niña aún conocí a Martí me cuenta Cocola, enseñándome un retrato de ella de esa época, continuando mientras saca otros suyos, con los largos y complicados vestidos femeninos de entonces. Algunas veces acompañaba a mis padres en las visitas al colegio.del Sagrado Corazón de Manhattanville, donde yo estaba estudiando. En los paseos por.los jardines del colegio me revelaba su amor por por la Naturaleza y sus conocimientos de floricultura… Solía rememorar, entonces su juventud, sus primeros sentimientos contra España, sus horas felices al lado del buen Mendive, la tristeza de verse incomprendido por.su familia en sus ansias de ver a Cuba libre. De exquisita cortesía, Martí poseía el raro don de saber tratar a cada persona de acuerdo con su edad y condición, lo cual, sin duda, representaba además de su gran genio y bondad, una de sus cualidades más atractivas.

Recuerdo como ejemplo, una gran muñeca mía traída de París y bautizada con el nombre de Josefina. Tal era mi delirio por ella que mamá mandaba a hacerle ropas y zapatos, y casi siempre la elegante Josefina se encontraba sentada en la sala como hoy las grotescas muñecas de Lenci. Y Martí, en cada visita, nunca dejaba de saludarla y de simular una.conversación con la muñeca… Libros buenos me regaló muchos, presentándome con el primer ejemplar de la traducción suya de la novela “Ramona” con la dedicatoria: 'Para la niña que con sus cortos años comprende lo que lee y que considero con el alma tan pura como Ramona…'
La entrevista tan particular y reveladora refleja otros atisbos de la cercanía de la entonces jovencísima camagüeyana con nuestro Martí. Son perlas ineludibles para esta rememoración que hoy rescata tales afectos de aquella coterránea nuestra:

De las manos de Cocola tomo una vieja fotografía del Maestro hecha en Nueva York en 1888, al dorso leo en la dedicatoria: 'A Cocola hija de un hombre generoso y de una amiga fidelisima'. Y de sus labios oigo los versos escritos expresamente por Martí para una fiesta cubana en la cual trabajaron Cocola y sus compañeras de destierro, en casa de mi abuela, Doña Isabel Arostegui…
Cocola deja al final unas notas evocativas de sus lúcidas memorias martianas. En ellas laten facetas no muy nombradas y poco esclarecidas de su recia, pero igual de sensible  personalidad:
Es muy difícil sumar todos los afectos de que era capaz el corazón de Martí… El sacrificio cumplido para con los otros era la única balanza en la que se podría pesar la capacidad de su corazón… su abnegación encontraba su origen en el sentimiento de piedad para quien sufre, y en el patriotismo aceptado como su gran religión. Tenía la necesidad de soñar sueños irrealizables, o de correr tras la quimera siempre vaga y nunca alcanzada, o tener un grupo de discípulos pendientes de sus labios como de un Apóstol… Amó, pero cómo pueden amar los seres que tienen una alta misión por cumplir y que por ella deben sacrificarse a sí mismos y a muchos y muchos otros; ninguna de la graduaciones de afectos humanos le faltó. Todas las comprendió, y fue esa facilidad y don de comprensión lo que le hizo sufrir infinitamente y que también lo hizo inmortal.
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Gaspar, El Lugareño Headline Animator

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